Guzmán el Malo
Por José Vicente Araújo • mar 2nd, 2008 • Categoría : Blog •Los aficionados a los cómics de superhéroes, a las películas de M. Night Shyamalan y a la Biblia (no necesariamente a los tres, ni en ese orden) saben que para que la cosa funcione el protagonista necesita un antagonista a su altura. No hay bien sin mal, carnaval sin cuaresma o fuerza centrífuga sin fuerza centrípeta. Es lo que hay. Así en la tierra como en el cielo, y así en Tarifa también.
Sin una némesis como dios manda Guzmán el Bueno es un héroe desactualizado, difuso y apagado. La horda mora se ha convertido gracias a la corrección política, la Alianza de Civilizaciones, el Festival de Cine Africano y Javier Bauluz en una amenaza de bajo calado. Basta recordar cualquiera de estas fotos para distanciarte de Alonso Pérez y acercarte manta en ristre al enemigo.
Es decir, que tenemos un héroe local devaluado. Y reconozcámoslo, no está la cosa para ir perdiendo poder adquisitivo también en el terreno de lo simbólico. Anabolizantes para ese tío. Necesitamos un Guzmán el Bueno 2.0. Pero ¿cómo insuflar nueva vida en el velludo pecho del leonés? ¿Qué renovada amenaza tendrá ahora que repeler con su espada revestida de teflón? Al estilo de los tiempos, tendrá que ser una amenaza oscura, íntima, compleja y psicológica…
¡Ya lo tengo! Tyler Durden, Spiderman negro, Leonard Shelby… Qué enemigo tan siniestro el que te mira desde el fondo del espejo. Eso es. Alonso Pérez necesita un antihéroe especular. Alguien que replique en forma de vicio cada una de sus virtudes. Guzmán el Bueno contra Guzmán el Malo, cada cual con idénticas habilidades. Como cuando en el Tekken los dos jugadores eligen el mismo personaje.
Guzmán el Malo, también nacido en tierra extraña. También funcionario del Estado. También contrario a invasiones (meriníes, del Ministerio de Fomento, la APBA… qué más da). Idéntico. Pero en chungo. Además el minúsculo matiz que diferencie a ambos debe ser tan sutil que sólo los más avispados pueden distinguirlos, señalarlos con el dedo y denunciarlos a sus conciudadanos.
Creo que esa es la clave, habrá que pensar más en ello, definir mejor el personaje, pero creo que ya lo tenemos. Qué gran duelo. Menuda Gesta. ¿Querrá Tomás Picó ayudarnos con la puesta en escena?
José Vicente Araújo es el andoba que trajina estos sueltos
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