De Tarifa

Una de las peculiaridades de nuestra identidad, la de los tarifeños digo, es el carácter insular. Tenemos personalidad de isleños. Quien comparezca ante nosotros sin el aval de la sangre y de la tierra, chungo lo lleva. Además tenemos la fea costumbre de utilizar ese prejuicio como argumento. Si es que es de fuera. Vete a tu tierra. No le duele Tarifa, como si el lugar de nacimiento fuera una víscera con tendencia a inflamarse.

Cosas de la historia, supongo: muchos años de plaza militar, el mito numantino de Guzmán y tal. O de la geografía: demasiado lejos, demasiado mal comunicados, demasiado fronterizos. Da igual. Mal negocio para una ciudad que vive del turismo.

El Festival de Cine Africano ha chocado desde el principio con ese prejuicio. La Tarifa más rancia siempre lo acogió con el hocico arrugado, cuando no con abierta hostilidad. Africano y con subtítulos. Y esa Mane, ¿de dónde viene? Para decirlo todo: igual la propuesta se presentó ante las fuerzas vivas de la cultura local sin la humildad y la mano izquierda que hubiera sido prudente. Pero a partir de ahí…

La organización ha hecho cuanto ha podido por enmendar aquel paso. Con aciertos y con errores, porque quien camina tropieza, pero con sincera buena fe. El FCAT siempre se promociona ligado indisolublemente a Tarifa, la única ciudad de Europa que cada día despierta asomada a África, repite su directora como un mantra en cada presentación, en cada entrevista. El programa didáctico, coordinado con los centros educativos locales, es parte esencial de la programación. Todos los años un grupo de estudiantes presenta una película que ellos mismos elaboran. En su segunda edición la Muestra (aún no se denominaba Festival, pues no había premios) colaboró en la producción del documental Taró, con el que un grupo de jóvenes tarifeños se inició en la realización cinematográfica, y que se ha proyectado en numerosas ocasiones con notable éxito. El público local, en principio reacio, cada vez acude en mayor número. Y cada año se organizan proyecciones en las barriadas para acercar la montaña a Mahoma. Por no mencionar el resto de actos abiertos y gratuitos: conciertos, mesas redondas, exposiciones…

Cierto, no hemos nombrado a la Virgen de la Luz Directora Perpetua, pero la última vez que lo miré no era obligatorio.

No es lo único que el FCAT deja en Tarifa. Más de cien invitados pernoctarán en la ciudad durante la presente edición, número al que se le suman otros cineastas, periodistas, distribuidores y aficionados que acuden por su cuenta. Quien conozca los precios y tenga mejor cabeza que yo para los números, que los haga.

Más difícil de traducir a billetes es la promoción publicitaria que el Festival proporciona a la ciudad. Si seguís las apariciones de Tarifa en la prensa nacional e internacional sabréis que aparecemos fundamentalmente por asuntos relacionados con la inmigración ilegal o el contrabando de hachís; por las acusaciones de corrupción política (ya menos, la verdad); por los deportes de viento y por el Festival de Cine Africano. Toda ciudad turística vive en buena parte de su imagen exterior ¿No creen que esto ayuda a equilibrar el balance? Bueno, pues sí o no.

Si tuviésemos que creer todo lo que malintencionadamente se dice por ahí, no. No compensaría. Si realmente cada edición costase al Ayuntamiento lo que algunos dicen que cuesta, sería un derroche. Si se obstaculizara el acceso de otros colectivos a las salas que albergan los diferentes actos, sería un agravio. Si se menospreciase a los tarifeños, sería un insulto.

Lo que pasa es que, por más que se repita, esto no cuesta al municipio dos millones de euros, ni la décima, ni la centésima parte de dos millones de euros. Lo que pasa es que si las salas están listas para el Festival es, también en parte, gracias al Festival. Y luego abiertas quedan. Lo que pasa es que a pesar de las ofertas de otras ciudades que lo pretenden, el FCAT tiene la firme voluntad de seguir siendo de Tarifa.

Y lo demás es mala baba.

Uno comprende que la cultura no es neutra ni inocente, y que es perfectamente lícito oponerse a un evento cuya ideología, tendencia estética, realización, diseño, planteamiento o lo que sea te parezca mal. Pero defiéndase esa oposición con argumentos, no con prejuicios, interpretaciones sesgadas o mentiras.

Etiquetas de Technorati: ,,,

13 thoughts on “De Tarifa

  1. A lo mejor se hace un poco raro llevar en Tarifa varios años sin un cine normal y vender la moto del cine africano.
    Y a cuantro euros!!!

    Mucha invitación pero de los de verdad, de los de que pagan su entrada, creo que pocos. Asi de triste.

    Politizado a mas no poder, habla el alcade, habla el concejal de cultura, que si los saharauis, que si el wuallomin (o como se diga), dogmas, las dos orillas, la retorica africana, la integración cultural.
    Pura poesia vacía de contenido y falsa como ella sola. ¿Donde están los africanos?, solo un par de ellos vendiendo figuritas de madera.

    Eso si, fundaciones hay para aburrir, que si tres culturas, casa africa, casa arabe, viva africa, altarab, agencia de cooperacion y nosecuantas organizaciones mas, en las que casualmente, no hay ni un solo africano, solo burocracia, derroche y artistas politicamente correctos atenuados de toda carga critica. Mucho pesebre y poco africa.

    Un festival africano sin africanos. Edulcorado, nada arriesgado. Subvenciones y sopa boba. Un poco falso.
    Forzado. Africa, en manos de fundaciones, ongs y politicos. Artistas y arte pseudoafricano pasado por el filtro del neocolonialismo de la cooperación internacional. Mas de lo mismo.

  2. Pues a mí me parece que la cultura es una necesidad social. Hay que abandonar el falso populismo que quiere separar pueblo y cultura. ¿Altas esferas? ¿Baluartes? ¿Populacho? Qué caricatura tan poco fiel, y sin embargo qué peligrosa.

    Oponiendo desempleo y cultura, inmigración y cultura, renta baja y cultura, estableces una separación que yo jamás he hecho ni haré, porque no creo en ella. Cuando hablo de la Tarifa rancia hablo de la Tarifa conservadora, ensimismada e inmovilista que no se ajusta precisamente al retrato popular que presentas. A las salas (y a los talleres, y a las actividades con los colegios, y a las exposiciones…) acude gente bastante variopinta, también parados, jubilados, estudiantes… con el rasgo distintivo de su curiosidad e interés, no de su sueldo. Y, hombre, las salas no se llenan en todas y cada una de las noventaypico películas, pero sería absurdo pretenderlo. La media de asistencia es más que aceptable, y en los momentos álgidos se queda público en la puerta porque más no cabe.

    ¿Podría hacerse mejor? Siempre. Con más sabiduría, más habilidad, más medios, más colaboración, más suerte. No digo más esfuerzo y más tesón porque sería injusto pedir aún más. La autocrítica es recomendable siempre que no se caiga en la autoflagelación. Para evitar esa práctica tan poco productiva, si alguna vez hay que entonar un ‘mea culpa’ no estará de más que cada cual considere en qué platillo de la balanza puso su grano de arena.

    Larga vida y salud.

  3. Como evento cultural un diez. Pero supongo que habrá que preguntarse por qué Tarifa no hace suyo el FCAT. Quizás sea culpa del mínimo nivel cultural de los ciudadanos (un hecho por ciento que dice muy poco en favor de los encargados de administrarla), pero quizás, sólo quizás, sea culpa de los responsables del FCAT que no han sabido transmitir al pueblo llano (ese que cada cuatro años vota ) sus beldades y todo lo que conlleva la celebración de un festival de cine.
    En un pueblo salpicado por el desempleo, la falta de viviendas, de tejido empresarial, sin espacios escénicos y que sufre constantemente el fenómeno de la inmigración (de un lado y del otro) es duro, muy duro poder entender el carácter cultural por encima de las necesidades sociales. Asumamos nuestras culpas, nuestras virtudes y nuestras carencias. Y sólo así, desde la humildad y alejados de las altas esferas donde duermen al parecer los baluartes de nuestra cultura. Entendiendo lo que el pueblo necesita, podremos entendernos. Tampoco creo que la ciudadanía -y no me refiero al populacho-, acuda en hordas a las proyecciones. Porque queridos amigos tristemente hemos comprobados que no todas las salas estaban repletas de personas. Que sí, que el que quiere va y el que no no va. Pero lo cierto es, que van muy poca gente. Ojala cada vez acuda más público a las proyecciones.
    Sobre las riquezas que deja el festival….. hombre es inegable que algunos establecimientos hoteleros y hosteleros se llenan. Lo que me gustaría saber es si han cobrado ya lo que se les debe y quién se lo deben.
    Larga vida al FCAT, que mucho me temo que cualquier día de estos será el FCAA. Y si no…., tiempo al tiempo y entonces, todos absolutamente todos, tendremos la culpa.
    Salud compañeros

  4. Muy bueno, Vicen! Con dos cojones.
    Un par de comentarios:

    “defiéndase esa oposición con argumentos, no con prejuicios, interpretaciones sesgadas o mentiras”
    -Abandonad toda esperanza, este tipo de gente desconoce el valor de un buen argumento. Sus convicciones se basan únicamante en la fé.

    “Quien comparezca ante nosotros sin el aval de la sangre y de la tierra, chungo lo lleva”
    -Pues desgraciadamente, ni eso vale. Preguntad a Pérez Villalta…

    “la única ciudad de Europa que cada día despierta asomada a África”
    ¿Africa? ¡Ah, si! eso que está lleno de moros.

    Pero hay que seguir adelante con estas cosas que son las que nos hacen sentir que hacemos algo verdaderamente importante.
    Saludos desde Barcelona y mis mejores deseos para el Festival (el otro día oí la noticia en RNE y me dió mucha alegría, le dedicaron un buen rato)

  5. Bien escribe mi niño.
    Por si os sirve, el festival de Cine de Carmona, desde que nacio comenzó con esas mismas críticas, que si es muy caro, que si el director no es de Carmona, que si que se habrán creido….., y otras necedades por el estilo. Quizá Carmona también tiene carácter insular, además el festival de Cine tampoco nombro como patrona a la Virgen de Gracia. Sabeis que paso que en cuanto llegaron al ayuntamiento los que de verdad quieren a Carmona, lo quitaron de un plumazo. Cuando ya estaba todo organizado para ese año, incluso cortos recibidos para el concurso, invitados confirmados, etc. fue realmente vergonzoso.Pero a los que le duelen Carmona no hicieron nada por el festival hasta que ya era demasiado tarde, ya no tenia remedio, los que tanto lo criticaron lo lloraron dos meses despues de su exterminio. Cuando ya era tarde y despues de ver que ese mes de octubre no se llenaron sus restaurantes, sus bares, sus hoteles, sus bolsillos. Fueron tan torpes que se crelleron sus propias mentiras. En fin, espero que no os ocurra lo mismo y aunque nadie escarmienta por cabeza ajena, que sepais como las gastan los que a de verdad les duele su pueblo.

  6. Realmente un buen artículo, que parte de la reflexión, analiza los hechos y sustenta las interpretaciones; con todo esto sí se pueden defender las opiniones… Yo también creo que podría oirse más; quizás a la opinión pública le interese…

  7. Gracias por tantas verdades juntas y bien dichas. Mucho mejor de como lo que las diría yo, que a veces soy torpe con las palabras. Tarifa me duele en el corazón yo la amo y la defiendo, y ella continua rechazándome.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *