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¡Segundos fuera!

¿Videos en el e-mail? No, gracias

Por • may 31st, 2010 • Categoría : Blog

Salgo de mi aparente letargo bloguero en modo cascarrabias. Imaginemos la siguiente situación:

Finales de mayo de 1985. Mediodía. Te diriges a tu buzón arrastrando un carrito de la compra vacío. Tienes correo. 25 folletos de ofertas del hiper, dos de la Clínica de Alargamiento de Pene, tres de la farmacia de la esquina anunciando Viagra, noséqué del banco, postales de tu primo Ernesto desde los Picos de Europa, tres videocassettes VHS y dos en Betamax conteniendo material jocoso, asombroso y/o simpático. Subes a casa con el carrito lleno de papel, lo tiras todo a la basura menos las postales de Ernesto y los videos VHS. Metes las cintas en el reproductor. Dos son de un chino que se desnuda en tres segundos, el tercero es muy interesante y sabes que algunos de tus amigos, actualmente desperdigados por media Andalucía, agradecerían mucho poder verlo.

En este momento tienes varias opciones: esperas a que la casualidad os reúna a todos en tu casa y les pones el video; consigues que Canal Sur te haga el favor de emitirlo; haces copias de la cinta y las mandas por correo. En realidad la única opción, si tienes verdadero interés en distribuir ese video, es la última.

Pero… ¿y si realmente pudieras conseguir que Canal Sur emitiese tu video? ¿No sería absurdo copiar, empaquetar y enviar cintas VHS si pudieras hacer eso?

Sin embargo, en un escenario parecido y actualizado, cada vez es más frecuente recibir videos adjuntos a un mensaje de correo electrónico. Hace diez años enviar por e-mail un clip de video de un minuto suponía una hora de espera, y la mayoría de los servicios de correo podían eliminarlos si el tamaño del archivo superaba el límite autorizado. Eso ya no pasa. La velocidad de transferencia de datos es mucho mayor, los límites de tamaño apenas son ya un problema y además han aparecido nuevos algoritmos de compresión que reducen el tamaño de los archivos sin disminuir demasiado la calidad de imagen y sonido.

Ahora bien, ¿es el correo electrónico la mejor manera de distribuir videos?

Para empezar, es antiecológico. Si envías un vídeo a, digamos, 12 contactos, el archivo se copia en la carpeta de entrada de cada uno de ellos. Luego los destinatarios deben descargarlos a su disco duro para poder verlos. En una sola ronda de envíos el video ha aumentado 24 veces su tamaño. Si cada receptor lo envía a su vez a una media de 6 personas, en esta segunda ronda tenemos 288 copias del video. Si lo que estamos enviando resulta ser un fenómeno viral, acabaremos creando un monstruo.

Además es poco eficiente. Lo que hasta ahora hemos estado llamando ‘archivo de vídeo’ puede tener muchas formas diferentes. Si nos referimos sólo al formato, lo más frecuente es que se trate de un documento con extensión AVI, MOV, WMV, RVMP, F4V… Esos formatos son en realidad contenedores, la codificación de las imágenes y el sonido contenidos en esos formatos también puede variar. Un reproductor de video puede ser capaz de leer esos formatos y aún así no tener el codex necesario para verlo. Algunos de tus destinatarios podrían tener dificultades para ver ese video mutante que aumenta de tamaño cada vez que se reenvía.

Por suerte hay alternativas mucho más razonables. En lugar de un video que se copia y se envía, un video que se emite. Son muchos los servicios de Internet que facilitan el almacenamiento y distribución de material audiovisual mediante streaming: YouTube, Vimeo, Blip.TV, DailyMotion… Resumiendo, el streaming significa que el video se reproduce al tiempo que se descarga (y se elimina una vez reproducido). En lugar de múltiples copias, una sola. Además estos sitios ofrecen un servicio adicional. No sólo almacenan y sirven los vídeos sino que también los recodifican para mejorar su compresión y compatibilidad.

… ¿y si realmente pudieras conseguir que Canal Sur emitiese tu video? ¿No sería absurdo copiar, empaquetar y enviar cintas VHS si pudieras hacer eso?

En otras palabras: si es posible subir los videos a la Red, donde podremos distribuirlos con más eficacia y menos consumo de recursos, ¿por qué seguimos recibiendo videos por e-mail? Podríamos objetar que al emitir en lugar de enviar pierdes control sobre la privacidad, pero algunos de los servicios disponibles permiten filtrar quién accede o no a los videos publicados.

Y si lo anterior aún no os convence, mejor os dejo un momento con Creighton Bernette para que veais un ejemplo en acción sobre la potencia y facilidad de manejo de las redes de video:

Imagen de previsualización de YouTube

[Actualización: Transcripción de la largada]

Así que, amiguitos, la próxima vez que queráis mandar un video a los colegas ¿qué vais a hacer? ¿Enviar o emitir?

es el andoba que trajina estos sueltos
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1 comentario »

  1. [En mi blog] ¿Videos en el e-mail? No, gracias – via @twitoaster http://jvaraujo.detarifa.net/2010/05/31/...

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