Feliz día del libro

Bueno, parece que por el momento se respeta el día del libro, aunque algunos empiezan a mirarte mal cuando les dices ‘feliz Sant Jordi’. En cualquier caso, por aquello de la nueva superabundancia de lo digital, de que muchos ya tenéis lectores de libros electrónicos y por oponer la necesidad de compartir a la pulsión de recortar… os he preparado un Día del Libro rico rico y con mucho fundamento. Vamos allá:

GoodReads

Algunos ya lo usáis. A los amigos que conocéis Filmaffinity os digo que es igual, pero para libros. A los que no, os daré más detalles. GoodReads es una red social de lectores. Os suscribís, introducís algunos datos sobre vuestros gustos literarios, catalogáis algunos de vuestros libros favoritos, os haceis amigos de algunos que veáis que comparten vuestros gustos, escribís algún comentario sobre el libro que estáis leyendo… A cambio podéis consultar la calificación que los lectores registrados en esta web han dado a un libro que despierta tu curiosidad, leer sus comentarios o críticas, recibir sugerencias en función de tus gustos… Hay que tomarse un ratito para catalogar suficientes libros como para que el sistema te vaya conociendo y acierte con sus recomendaciones, pero merece la pena. La mayoría de títulos están en inglés, pero si en lugar de añadirlos por título o autor lo haces por ISBN es casi seguro que encuentras la edición en tu idioma. Si no quieres teclear los números del ISBN o no te apetece sacar el libro del estante, puedes usar un buscador de ISBN.

Si os decidís a entrar, agregadme como amiguito.

#Bookcamping

No podía faltar la biblioteca comunal del 15M, con los títulos que explican ‘cómo llegamos aquí (porque no salimos de la nada)’. Bookcamping no alberga libros, sino fichas bliográficas. Ahora mismo no es una opción para bajarte libros, sino para localizar títulos significativos en este principio de milenio tan cómotediríayo.

Libros gratis o casi

Bookcrossing es un proyecto ya añejo que intenta facilitar algo tan sencillo y revolucionario como pasarse libros. Si quieres compartir un libro y sabes quién lo va a querer… no uses BC. Esto es más bien para esos libros que no acaban de encontrar acomodo ni en tu librería ni en la de nadie que conozcas, pero no se merecen la hoguera ni el basurero. Este servicio te permite imprimir una etiqueta con un código, pegársela al libro en cuestión y liberarlo en, por ejemplo, tu bar favorito. Quien se lo lleve puede registrar su código en la web y dar noticia de dónde lo encontró y qué uso le ha dado. También puedes salir de caza con el mapa de los libros liberados cerca de donde vives. Si vives en Tarifa, cerca puede ser un término relativo.

1010 formas de comprar un libro sin dinero. Si estás en Barcelona y te pilla a mano, en el 25 de C/ Portaferrisa cambian libros por… por mil diez cosas. Puede que te pidan a cambio que llames a tu madre, o que te hagas donante, o que le des un beso a alguien… lo único que no te  van a pedir es dinero.

84 Charing Cross Road

Venga, y el libro de este año. La primera vez que me topé con la historia de Helene Hanff y su relación epistolar con Frank Doel fue en la película La carta final, con unos magníficos Anne Bancroft y Anthony Hopkins. Tanto la película como el libro son una delicia para los aficionados a los libros. Cuentan la relación entre una escritora neoyorkina arruinada y un empleado en una librería londinense de segunda mano. Vale, hay romance, pero no entre ellos sino entre cada uno y los libros. La historia es real. Hanff fue cliente de Marks Co. durante 20 años en una época en la que pedir libros por Internet a una base de datos era dicícil de imaginar. La diferencia de temperamentos, ella completamente arrebatada y él tan británica y comercialmente correcto, la evolución de una intimidad con un océano de por medio, y la pasión por el libro como objeto y como soporte justifican sobradamente su lectura.

Como paradoja, señalar que seguramente la pobre Helene habría abominado del formato EPUB en el que os cuelgo su libro, de todos los libros electrónicos, del Kindle, del iPad y hasta del fax. Lo que no sé es si me dejaría una encendida diatriba en los comentarios a esta entrada o si me remitiría una carta manuscrita.

Nota: si no sabes cómo abrir el libro, instala en Firefox el plugin EPUBReader, y luego pincha en el enlace que dejo ahí arriba.

Eso es todo. Que cunda