Las carga el diablo » Lo del voto útil ya no cuela

Decía este sábado Rubalcaba en San Sebastián que “hay que rebelarse contra los amantes de que pp y psoe son lo mismo” Y contra el pp, ¿cuándo habéis llamado a la rebelión? ¿Qué habéis hecho para frenar la demolición perpetrada por Rajoy y sus chicos durante los dos últimos años y medio? ¿De qué modo habéis gestionado el sufrimiento de tanto ciudadano que ha visto cómo cada día que pasaba le iban peor las cosas mientras quienes de verdad nos mandan -banqueros, troika y demás “señoritos” de nuestro presunto gobierno- no perdían ocasión de proclamar una mejoría que no se creen ni ellos? ¿Dónde estabais cuando las calles se llenaban de indignados?

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Reflexiones postelectorales (de un votante de IU)

El viernes 7 al conocer la noticia del atentado de ETA contra Isaías Carrasco, militante del PSE, nadie pudo evitar hacer cábalas sobre cómo podría afectar al resultado de las elecciones. En tres predicciones acerté: la participación sería masiva y el voto se concentraría en PSOE y PP (no me vi capaz de decir en qué orden); y a IU se lo llevaban por delante.

Las encuestas habían marcado una clara distancia entre PP y PSOE. Ninguna de ellas daba a los populares como vencedores y eso podía tranquilizar al electorado de izquierdas. La llamada al voto útil no parecía tan acuciante, y menos después de los debates a dos bandas, en los que Zapatero y sobre todo Solbes se habían desenvuelto con cierta comodidad. Los votantes indecisos entre IU y PSOE podían plantearse su opción con cierto relajo, y aquellos que en 2004 votaron a Zapatero como mal menor podían ahora devolver a Izquierda Unida el voto prestado de las últimas generales. Sin embargo el asesinato del ex-concejal socialista volvía a barajar el mazo. Por si fuera poco, la suspensión de la campaña daba a ETA el regalo de sembrar de incertidumbre las elecciones. Y a la prensa el de explicar a su antojo la situación.

La prensa de derechas se empleó a fondo, en especial la más radicalizada. Por si fuera poco, los fanboys del PP se lanzaron al asalto de la prensa digital. Los comentarios a las noticias en Público, El País y otros medios de referencia para el centroizquierda se fueron llenando de mensajes ferozmente críticos con el gobierno. La peor cara de la derecha española volvió a aparecer, y tenía las orejas de Ignacio Astarloa, la sonrisa de Esperanza Aguirre y la mirada de rata de Fedeguico.

Y muchos se acojonaron.

Volvió el fantasma de la barricada de votos útiles frente al PP. El resultado ya lo conocéis. Más del 80% de los votos fueron al PP o al PSOE. Que traducido por D’Hont resulta que entre ambos concentran más del 90% de los representantes en el Parlamento.

Pero cuidado, que no parezca que achaco exclusivamente a las trágicas circunstancias de esta cita electoral y al proceso de concentración de votos en sólo dos opciones los malos resultados de la coalición rojiverde. Sí le achaco la diferencia entre una bajada más o menos pronosticada (alrededor de un punto y un diputado) y la debacle sufrida. ¿Qué otros elementos han influido en esta situación? Podríamos resumirlos en estos:

  • Mala gestión de la crisis abierta en fechas demasiado próximas a la elecciones. La reacción del PCE tras los resultados deja claro que se había cerrado en falso y que las tensiones van a continuar. Nada peor que esto para arruinar la imagen exterior de un partido. Y si no, fijaos en los andalucistas.
  • Falta de un perfil claro y diferenciado del PSOE en la última legislatura. No basta con apoyar medidas de progreso, también hay que dar caña en aquellos asuntos en los que las aspiraciones de la izquierda se ven defraudadas.
  • Ciertas peculiaridades territoriales. Que ANV gobernase en Mondragón con el apoyo de Ezquer Batua era un trago demasiado amargo para muchos.
  • La falta de un mensaje claro e ilusionante y de un candidato con mayor tirón. Que esa fuera la tónica general del 9M-2oo8 no quita que tanto PP como PSOE hayan movilizado tantos votos de rechazo al otro que no necesitaran mucho más.

Y por añadir otros factores externos:

  • Ninguneo sistemático en los medios de comunicación. En este país la independencia de los medios no sólo no existe, sino que ni se preocupan en disimular. Los grupos económicos que controlan la prensa sólo rentabilizan sus apoyos si apuestan a caballo ganador.
  • La propia dinámica de estas elecciones, planteadas como unas presidenciales en segunda vuelta. A los dos principales partidos convenía esa estrategia, así se lo han cocinado y así nos lo han servido. Que los nombres de Zapatero o Rajoy no encabezaran las papeletas que la inmensa mayoría de los votantes ha introducido en las urnas ha pasado inadvertido a muchos. Cada voto al PSOE ha sido un voto a Zapatero Presidente. Cada voto al PP, lo mismo pero a Rajoy. Estaba claro que ese truco del tocomocho dejaba fuera a todos los demás, como muestra el descenso en número de votos para el resto de opciones.
  • Cosas del sistema de reparto de diputados: a un descenso de votos en torno al 25% ha correspondido una caída de diputados del 60%. Y es que el reparto por circunscripciones (más que el Sistema D’Hont) juega malas pasadas a la tercera fuerza política. Suponiendo que los escaños se asignaran en función de los votos totales (circunscripción única) y no por provincias, a IU hubiesen correspondido ¡14 representantes!.

¿Y cómo salimos de este atolladero?

Bueno, aplicando esa especie de ingeniería inversa omnipotente que suelen usar los niños podríamos decir que habría que resolver definitivamente las crisis internas, desarrollar un discurso propio y diferenciado, encontrar un candidato y una línea de acción ilusionantes, conseguir una mayor visibilidad en los medios y pelear a cara de perro un cambio en el sistema electoral.

Pero claro, ya no somos críos y sabemos que no basta con enunciar las soluciones. Y menos cuando ni siquiera tendremos grupo parlamentario. De momento lo único que puedo decir es que estaremos atentos. Qué cuatro añitos nos esperan, camaradas.