El maestro de Petersburgo – J. M. Coetzee

Leyendo esta novela sobre la búsqueda que emprende Dostoievsky de su hijo muerto (de su memoria, de su legado, de su desatendida responsabilidad como padre, de las razones de su muerte) me ha venido a la memoria una frase de Tom Waits: El mundo es un lugar infernal, y la mala escritura está destruyendo la calidad de nuestro sufrimiento.

Bueno, pues si alguna vez te parece que tu sufrimiento es monótono, superficial o adocenado te recomiendo una zambullida en las muchas y variadas capas del dolor del protagonista.

Coetzee también perdió a su hijo con la edad del de El maestro de Petersburgo, así que habla de primera mano. Lo admirable es cómo logra sobreponerse a él para desmenuzárnoslo con tanta viveza.

PD: si vas a comentar, cuidadito con los spoilers, que sólo llevo un tercio leído.

El maestro de Petersburgo.

Higiene del asesino – Amélie Nothomb

Higiene del asesinoHigiene del asesino , de Amélie Nothomb

Puntuación: 2 de 5 estrellas

Nothomb se me venía cruzando desde hace tiempo en los estantes de las librerías y las páginas sueltas que había leído me habían llamado la atención. Al final me he decidido a empezar por el principio y le he hincado el diente a su primera novela.

A las pocas páginas fui a consultar qué edad tenía cuando la publicó: 25. La justa para explicar momentos muy sólidos y deslumbrantes con otros bastante más endebles. Aún así, le hubiese dado tres estrellas a no ser por el final.

¿Me he quedado corto? Voy a leerle otro a ver qué tal.

Feliz día del libro

James Graham Ballard

El día del libro es una celebración catalana que la UNESCO ha extendido por todo el mundo (ejem) con una coletilla que hoy día puede levantar más de una ceja: Día mundial del libro y del derecho de autor.

Pasaremos hoy discretamente sobre la cursiva, que tanto daría para discutir, y obviaremos también la distinción sexista que la fiesta hace en su forma original (rosas para ellas, libros para ellos). Qué poco polémico estoy hoy.

Puestos a depurar, casi también deberíamos poner en cursiva la palabra libro. Al libro como formato, un taco de hojas impresas y encuadernadas, aún le queda larga vida pero la alternativa digital empieza a ser viable. La pantalla del ordenador sigue siendo demasiado agotadora para la lectura de textos largos, pero los dispositivos electrónicos empiezan a hacerse un hueco. No van a ser el regalo estrella de las próximas navidades. Ni de las siguientes. Pero están ya casi ahí, aún demasiado caros, aún con poquísimos títulos en español, pero casi ahí.

Me estoy imaginando la cara de mi padre al desenvolver un Kindle el día de Reyes… No, muchos lectores jamás darán el paso a digital así los desollen, pero yo mismo veía aún muy lejano el día en que le viera utilidad al lector de e-books (el diseño del libro de papel como artefacto es magnífico: barato, fácil de almacenar y manipular, sencillo de utilizar, óptima curva de aprendizaje…) y sin embargo me estoy encontrando muchas situaciones en las que leer libros en un aparato tan poco específico como el iPhone es la mejor opción: una cola inesperada, lugares con poca luz, o la más tonta, no tienes un libro a mano. En esos casos descargarte El corazón de las tinieblas y ponerte a leer ocupa menos de un minuto.

Así que vayamos a la raíz, a lo esencial de la fiesta, que no son los derechos de autor ni la patria catalana ni el libro, sino la lectura.

El 23 de abril se conmemora la fecha de la muerte de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega, y la del nacimiento de Nabokov. Este año casi coincide también con la de James Graham Ballard, que falleció el pasado fin de semana. A Ballard le recordarán muchos por su obra más convencional, El imperio del sol, novela autobiográfica que Spielberg convirtió en película. Otros lo recordarán por La exhibición de atrocidades, una novela de ciencia ficción que está mucho más allá (o mucho más aquí) de la ciencia ficción. Otros por Crash, novela que anticipa el ciberpunk y que también fue película de David Cronenberg… Y a otros no les sonará de nada. Da igual. En muchas de sus novelas y relatos está la semilla de parte de la narrativa contemporánea y una radiografía de las fobias del fin de siglo. Puedes no haber leído nada suyo, pero te habrás encontrado con su rastro más de una vez en las obras de otros.

Además describe con una plasticidad envidiable.

Así que he elegido una recopilación de relatos suyos como primer regalo de este Día del Libro. Sí he dicho primer regalo, porque hay dos. Uno de ficción y otro de eso que las editoriales llaman tan ambiguamente no ficción.

El segundo me llegó hace unos días de parte de Manolo López Vera y me parece de lo más oportuno por razones que no hará falta explicar. Se titula La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla. Sus autores, Juan Torres y Alberto Garzón, renuncian a sus derechos en una versión resumida y el colectivo Attac lo edita y distribuye gratis en pdf. Menos de cien páginas con argumentos claros que, entre otros, derriban el mito de que ‘nadie predijo esta crisis’.

Son los dos últimos libros que he descargado al iPhone, por si me da un apretón de leer. Se acabó el leer las etiquetas del champú en el baño. Viva la biblioteca de bolsillo.

Feliz día del libro.

Descarga tu regalo

Si usas iPhone también deberías descargar este lector: Stanza

Actualización 2 mayo 2009

Algunos enlaces extra sobre Ballard:

Las Sílabas del Futuro. Una meditación sobre la literatura del siglo XXI

Copio de dosdoce:

Los próximos 29, 30 y 31 de octubre tendrá lugar, dentro del X Congreso de la Fundación Caballero Bonald, “Las Sílabas del Futuro”, Una meditación sobre la literatura del siglo XXI.

Los actos se llevarán a cabo en los Museos de La Atalaya, en Jerez de la Frontera (Cádiz)

Durante estos tres días se organizarán mesas de debate, conferencias, conversaciones con autores, lecturas poéticas, talleres literarios, presentaciones de libros, etc. Participarán Juan Ramón Capella, Luis Muñoz, Carlos Pardo, Marta Sanz, Antonio Ventura, Felipe Benítez Reyes, José María Merino, entre otros.

Dosdoce participará en el Congreso con la conferencia Las nuevas tecnologías y el futuro de la literatura a cargo de Javier Celaya, y que se celebrará el jueves 30 de octubre a las 10:30 horas.

New Thing . Wu Ming 1

Me entero por el Twitter de Pedro Jiménez que hay nueva novela de Wu Ming 1 traducida al español: New Thing [pdf].

Wu Ming 1 es uno de los integrantes del colectivo Wu Ming, escritores italianos que suelen trabajar colectivamente aunque no en esta ocasión. Proceden del nombre colectivo Luther Blisset, muy conocidos en el activismo político y cultural italiano, y tuvieron un importante éxito editorial con su novela histórica Q.

Algunas de sus otras novelas, traducidas al español, se encuentran  en su web oficial.


Otros enlaces

Microliteratura

Pudiera parecer, y algunos creen, que la microliteratura es un fenómeno nuevo, azuzado por Internet y los SMS. Pero lo cierto es que su tradición es bien larga. El origen del haiku, forma poética tradicional japonesa limitada a 17 sílabas, es anterior al siglo diez. Más recientemente, autores del talento de Kafka, Borges, Bioy Casares, Cortázar o Monterroso limitaban a pocas páginas la narración de historias que luego se dilataban en la imaginación del lector.

Aunque Borges y Casares cultivaron y promovieron la escritura de haikus, la verdadera raíz del microrrelato contemporáneo es la tradición oral: el cuento, el chiste, el refrán… la pintada. El epigrama, la greguería, la fábula y el proverbio son también formas microliterarias con origen en la literatura oral. Ramón Gómez de la Serna tiene que ser siquiera citado y enlazado aquí como creador de la greguería.

Reconocido esto, también hay que conceder a los nuevos medios parte de la responsabilidad en el vigor que estas formas conocen hoy. La limitación de los sms a 200 caracteres y el ritmo sincopado de lectura en la Red hacen la cama a la brevedad narrativa. También el requerimiento de participación universal, tan 2.0 él, ha fomentado la aparición de concursos y convocatorias literarias en las que la ínfima extensión es clave. No todo el mundo está en disposición de escribir Orgullo y prejuicio en los ratos muertos, pero igual sí para escribir una autobiografía en seis palabras. Un caso interesante que ilustra el valor otorgado a lo breve es el concurso One Second Video Festival, que conoce ya su tercera edición y limita la duración de los videos admitidos a un segundo (sí, un segundo). El fenómeno del microblogging, surgido a partir de servicios como twitter o [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE], también forma parte de esa misma tendencia.

Uno de los recursos más interesantes de este antigénero es la hipertextualidad, la conexión entre el microrrelato y otros textos anteriores que proporcionarían a este un contexto conocido por el lector. El famoso microcuento de Monterroso El dinosaurio, que resume todo el realismo mágico en una línea es un ejemplo perfecto de hipertexto. La relación entre esta forma de expandir un microrrelato y la forma básica de relación en Internet, el hipervínculo, es evidente.

Si quieres saber más sobre estos textos pigmeos, recomiendo una visita a estos enlaces:

Contextopedia

Aprovecho que acabo de actualizar una de sus páginas para avisar que tenemos contextopedia. Aún está medio en bolas, pero esperamos ir poblándola con las referencias que vayan siendo necesarias.

-¿Y qué carajo es una contextopedia?

Dices, mientras clavas en mi pupila …

Las CP nacieron de la necesidad de los blogs de desarrollar algunos de sus contenidos en un medio más flexible y menos efímero. Se construyen sobre sistemas similares al de la Wikipedia (la nuestra usa el mismo software), que facilitan la edición y organización de sus páginas.

Cuando DeTarifa.net sea una comunidad de blogs, la Contextopedia estará abierta a sus usuarios.

Lectores digitales

Me he acostumbrado a leer la prensa en pantalla, a través de Internet. Los manuales en cambio los prefiero impresos. Saco sólo los capítulos que necesito y los aguanto con una pinza junto al teclado, donde puedo anotarlos y consultarlos sin abrir ni cerrar ventanas en el escritorio. Para la literatura tradicional en cambio prefiero el libro impreso, y mejor si la edición es cuidada, el papel suave y la letra legible. ¿Y para la literatura electrónica…?

Son asuntos diferentes, implican actitudes mentales distintas. Cada medio de publicación aporta soluciones diversas a las necesidades de cada tipo de lector, y pone en manos del autor diferentes herramientas que le ayudan a comunicar mejor su idea.

La prensa digital no es simple volcado de los textos de las respectivas ediciones impresas. Es, sobre todo, rich media. Probablemente sean las aplicaciones comerciales que mejor han sabido aprovechar las experiencias de pioneros y creadores en red. El abanico de posibilidades ha cambiado el modo como seguimos las noticias. Ya no nos conformamos con comprar fielmente nuestro periódico, dirigirnos con él bajo el brazo al velador y desplegarlo como una bandera. Ahora comparamos versiones, participamos en los debates asociados a cada artículo, creamos blogs en nuestros diarios preferidos, nos suscribimos a feeds que mezclan las fuentes hasta el punto de no ser conscientes en muchas ocasiones de qué periódico estamos leyendo; o si leemos una noticia publicada originalmente en un periódico, un foro, una red social o un blog.

La primera escena retrata a un lector fiel, confiado y pasivo, que se arma cada día con los argumentos servidos por la línea editorial de su periódico de cabecera. La segunda, a un lector necesariamente crítico que ha aprendido a cuestionar sus fuentes, que aporta información, datos o interpretaciones a la noticia.

Quienes tengan edad y lleven tiempo desenvolviéndose en la red, que comparen cómo siguieron estas noticias: 23F, 11S, 11M. Oyendo música militar en la radio mientras aparecía, sólo en las capitales, aquella famosa edición de tarde de El País; consultando los diarios estadounidenses, actualizados minuto a minuto, con la radio encendida y las escenas del desastre repitiéndose en un bucle sin fin; contrastando la versión oficial con las informaciones que la contradecían, difundiendo la evidencia del engaño en los medios participativos o convocando a los más allegados (pásalo).

La evolución del lector de prensa ha sido asombrosa al amparo de los nuevos medios.

La literatura en cambio no ha sido capaz de popularizar sus hallazgos vinculados a lo digital, que los ha habido y relevantes. Los mismos lectores que han asimilado bien la estructura de base de datos hipervinculada en prensa parecen reacios a abandonar la linealidad narrativa en literatura, o a seguir una historia que se desarrolla a lo ancho y a lo largo de diversos medios.

¿Significa que son los lectores de novela, de ensayo, de poesía, más pasivos que los de prensa? ¿Persiste la reverencia al autor a pesar de los esfuerzos de las vanguardias del siglo veinte? O se está perdiendo el lector cualificado, activo, curioso, el que acude al diccionario y subraya páginas, el que entra en diálogo interior con el libro en que se enfrasca.

El último libro de Harry Potter vendió 10 millones de copias el primer día de venta, batiendo un record que correspondía a la anterior entrega de la saga. Ningún otro libro se vendió tanto ese día, ni esa semana, ni ese mes. Y eso sin haber llegado a traducirse. ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué los adultos ya no leen, que todos los chavales del mundo leen exactamente lo mismo al ritmo que se les marca, que el lector medio se infantiliza como ya ha ocurrido con el espectador de cine?

Las cifras hablan de un incremento en el número de lectores, pero ninguna encuesta muestra la calidad de esos lectores. Su capacidad para ir más allá del texto, para pedir más al libro como se pide más al periódico es una incógnita, pero ¿no es ahí, en la literatura, donde se concentran los lectores más capaces? A pesar de las cifras, no veo por qué no pueda existir un número suficiente de lectores que podamos llamar digitales, un público que demande literatura electrónica que vaya más allá del volcado de textos en formato digital.

El lanzamiento del lector de e-books Kindle pretende popularizar el libro digitalizado gracias a la tecnología de tinta electrónica, que reproduce la sensación de leer en papel al eliminar la retroiluminación y aumentar el contraste. Sin embargo, al solventar el problema del cansancio de leer en pantalla agravan otros. Este tipo de dispositivos no reproducen color ni movimiento. Sirven para leer texto digitalizado. Punto.

Probablemente haya que esperar la aparición de un dispositivo más versátil que favorezca el desarrollo y la difusión de las nuevas formas de literatura. Mientras tanto, lo más cercano a una nueva narrativa popular sigue desarrollándose en torno a la industria del videojuego.

Así que habrá que refugiarse en las PSP mientras llega algo más adecuado.